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Historia de la Guardia Civil

LA GUARDIA CIVIL EN LILLO (1844-1864)

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Convento 2 Cuartel

Comienzo una serie de artículos para conocer a través del tiempo los lugares donde estuvieron ubicadas las distintas casas-cuartel y la presencia de la Guardia Civil en la localidad de Lillo (Toledo). Este es el primero y recorre desde el año de la fundación de la Guardia Civil, 1844, hasta el año 1864, y en él descubrimos donde estuvo la primera Casa Cuartel de la Guardia Civil en Lillo, habrá más.

EL PRIMER CUARTEL, LOS PRIMEROS SERVICIOS

Apuntes Históricos

La Guardia Civil nace en mayo de 1844 como la respuesta a nivel nacional a la inseguridad que crecía en el país, venía a sustituir a distintos cuerpos policiales de ámbito regional y local que no podían atajar el problema de inseguridad reinante, dotado desde el principio de una estructura de carácter militar, para un servicio más eficaz y con una organización totalmente novedosa, donde la pareja era la unidad mínima de servicio y los Puestos eran la avanzadilla, en los puntos más distantes, de unidades mayores. Fueron los Tercios las unidades mayores y que encuadraban dentro del mismo a las cabeceras de las Comandancias que se establecieron en cada capital de provincia, más tarde en las cabezas de partido judicial se establecieron las Compañías, dentro de estas aparecerían las Líneas y por último una Línea se conformaría por varios Puestos.

El fundador del Cuerpo de Guardias Civiles y artífice de su organización fue el Teniente General D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta (1803-1869), II Duque de Ahumada y V Marqués de las Amarillas, hay que decir para no equivocar al lector que no es nuestro fundador, el II Duque de Ahumada, tal y como hemos podido leer buscando información sobre la presencia y el establecimiento de la Guardia Civil en el Puesto de Lillo, (LILLO, ACUERDOS MUNICIPALES 1800-1900, pág. 96), quien creó el Cuerpo de Salvaguardias Nacionales, decir que el citado Cuerpo nunca llegó a ver la luz, tan sólo fue un proyecto, una idea del padre de nuestro Fundador, el general Pedro Agustín Girón de las Casas, I duque de Ahumada y IV marqués de las Amarillas, que no llegó a prosperar, aunque parte de esta idea sirvió a nuestro Duque de Ahumada para posteriormente, en 1844, crear la Guardia Civil.

Era idea del Duque de Ahumada y así lo estableció el propio Francisco Javier Girón y Ezpeleta que la organización e implantación de la Guardia Civil en nuestro país se realizase de forma paulatina, “primero un Tercio y cuando este esté completamente establecido el siguiente...”, principalmente por la escasez de plantilla en los primeros años. 

Transcurridos seis meses de aquel 13 de mayo de 1844, se dispuso una real orden circular de 25 de noviembre por la que se disponía la distribución del personal en los diferentes Tercios “para que marche a cada Provincia la fuerza que en aquella le está asignada”. De tal forma que para comienzos de 1845, la Guardia Civil había sido distribuida en todas las provincias peninsulares, lo que en aquella época fue considerado un verdadero hito y aún hoy es considerado todo un alarde de organización, eficacia, esfuerzo e interés, debido principalmente a las dificultades de las comunicaciones de la época.

El Primer Tercio

Es por tanto el Primer Tercio de la Guardia Civil, con cabecera en Madrid, capital del Reino, el primero en organizarse y al que fueron enviados aquellos primeros guardias civiles de caballería e infantería que salieron de los centros de formación establecidos en las localidades madrileñas de Leganés, y Vicálvaro.  Este Tercio creado y establecido para dar seguridad a una amplia zona delimitada por las provincias de Madrid, Toledo, Cuenca, Ciudad Real, Guadalajara en primera instancia, incorporándose a este la provincia de Segovia a partir de julio de 1846 debido a una organización militar de esa misma fecha.

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Es complicado hoy conocer las acciones concretas que se llevaron a cabo por la Guardia Civil en sus primeros años, más difícil es hacerlo de los avatares, precisamente durante estos primeros años, de los guardias civiles en la localidad de Lillo, tenemos que retrotraernos a  la Guía del Guardia Civil, en la que se reflejaban de forma periódica los servicios más destacados de los individuos que conformaban la Guardia Civil, para constatar el trabajo que desarrollaban estos; me permitiréis que me tome una pequeña licencia para hablar de modo general de la labor que desarrolló este Primer Tercio, en el que se encuadraba el Puesto de Lillo durante los primeros años de su existencia, y en la importancia de la creación del Cuerpo para atajar de forma definitiva la inseguridad incesante y creciente en todo el país, especialmente en los caminos reales, lo que hoy conocemos como carreteras nacionales, que comunicaban ayer, como hoy, la capital del reino con el resto de España.

Primeros Servicios

Tenemos constancia, por ejemplo, del que fue considerado como el primer servicio prestado por la Guardia Civil, precisamente por miembros de este Primer Tercio, y que tuvo lugar el 12 de noviembre de 1844 en la carretera de Extremadura, en la proximidad del puente de Navalcarnero, a la salida de Madrid. En este primer servicio se consiguió capturar a dos bandoleros y dar muerte a otro, que se encontraban robando a unos viajeros. En este mismo lugar, que en la época era considerado uno de los más peligrosos de las afueras de la capital, se registró unos días más tarde, otro enfrentamiento contra una partida formada por ocho individuos que habían detenido la diligencia correo a Extremadura. En ese nuevo enfrentamiento la patrulla de la Guardia Civil dio muerte a siete de ellos, escapándose uno de los asaltantes.

En 1846, otro hecho reseñable es protagonizado por agentes del Primer Tercio de la Guardia Civil, ocurrió el 12 de julio de 1846 en las proximidades de Alcalá de Henares, cuando dos guardias civiles de Caballería, recorrían el término municipal de la población madrileña acompañando a un comisario, pudieron ver a cuatro hombres que llevaban unas caballerías con ellos que despertaron sus sospechas, al acercarse a ellos, solo pudieron ver a dos de los cuatro individuos observados instantes antes, conduciendo las caballerías, al pedirles la documentación, fueron atacados cayendo el comisario herido por un disparo. Cargando los guardias civiles, sable en mano contra los forajidos, consiguieron dar muerte a uno de ellos, mientras que los demás huían por un barranco donde no pudieron seguirles los guardias a caballo.

En 1847 hay una serie de hechos descritos en los archivos de la Guardia Civil, que apuntan a las actuaciones llevadas a cabo por la Comandancia de Toledo, desde los puestos de Ocaña, Corral de Almaguer, Navalcarnero, Tembleque, Carabaña, Talavera, Puente del Arzobispo…

Desde su nacimiento, los guardias civiles siempre fueron protagonistas de la historia de España; es el Primer Tercio el que estando más cerca de la corte debía ser el que diera por tanto protección a la capital cuando era requerido para ello, un ejemplo de ello es la Revolución de 1848, tan sólo cuatro años después de su nacimiento, donde para acabar con la sedición del 26 de marzo en Madrid, dirigida por el coronel de La Gándara, al mando de unos setecientos militares del partido esparterista que se levantaron en armas contra el Gobierno de Narváez, el Primer Tercio de la Guardia Civil fue concentrado en Madrid “al completo”, por orden expresa del propio “Espadón de Loja”, con la advertencia, eso sí, de que no “queden abandonadas las carreteras, y los puntos más importantes”, junto a diversas compañías de los once Tercios restantes.

ORDEN DE CONCENTRACIÓN (11 de mayo de 1848)

"Ministerios de la Gobernación del Reino.– Excmo. Sr.–La Reina (Q.D.G.) a tenido a bien autorizar a V.E. para que pueda comunicar directamente a los Jefes Políticos, las órdenes oportunas, a fin de se trasladen a esta corte cuatro mil hombres de infantería de la Guardia Civil, quedando al arbitrio de V.E. el designar la fuerza, que haya de sacarse de cada una de la provincias; a cuyo efecto se previene, con esta fecha, a dichas autoridades, que cumplan sin demora las disposiciones de V.E. sobre este punto.–De Real orden, lo comunico a V.E. para su inteligencia, y efectos consiguientes.–Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid 11 de Mayo de 1848. Sartorius –Señor Inspector de la Guardia Civil."

Lo que supuso, para que el lector vea la importancia, la alta consideración que ya se tenía y que se había labrado la Guardia Civil en tan solo cuatro años de existencia, que en ese momento el setenta por ciento de los efectivos del Cuerpo, cuatro mil guardias civiles, encuadrados en cuatro batallones, fueran concentrados en la capital, guardias civiles que, como veremos en otros episodios de la historia de nuestra nación y de nuestro pueblo, dejarían a sus familias atrás para obedecer las órdenes recibidas, volviendo a sus unidades de destino una vez se acabó con la asonada militar, para continuar con su servicio peculiar.

En el proceso de implantación de la Guardia Civil en todo el territorio nacional, un elemento se tornará en el más eficaz para desarrollar el servicio peculiar que se encomendó al Cuerpo recién creado, la casa-cuartel, donde los propios guardias civiles convivían con sus familias, esta forma de distribución de la fuerza permitía a los agentes estar presentes en todos los rincones del territorio español a la vez que convertía a los guardias civiles en los soldados y policías más cercanos al pueblo. Con el pueblo convivían y se relacionaban diariamente, y con la presencia de las casas-cuartel, el Gobierno a través de la Guardia Civil se aseguraba que el tan ansiado orden público dentro del orden social, llegase hasta los rincones más alejados de la nación.

El despliegue fundacional en 1845 en la provincia de Toledo se estableció de la siguiente forma:

- Línea de Santa Cruz. Puestos de: Torrijos, Maqueda, Cruz Verde y Val Mojado.

- Línea de Talavera. Puestos de: Cazalegas, Otero, Calera, Oropesa y Velada.

- Línea de Malpica. Puestos de: Alcaudete, Mansalvas y Puebla de Montalván.

- Línea de Orgaz. Puestos de: Guadalerzas y Villasesquilla.

- Línea de Tembleque. Puestos de: Venta del Pando, Madridejos y Margeritón.

- Línea de Ocaña. Puestos de: Corral y Quintanar.

- Línea de Illescas. Puesto de: Vargas.

En un documento de 1853, custodiado, como la relación anterior, por el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, se relaciona la situación de la Fuerza del Cuerpo perteneciente al Primer Tercio en la provincia de Toledo en ese año, en este documento comprobamos ya de manera fehaciente que el Puesto de la Guardia Civil de Lillo, ya estaba constituido y que pertenecía a la Línea de Tembleque, junto a los puestos de La Guardia, Tembleque, Ventas de Pando, Madridejos y Margeriton (sic).

1853

El Puesto de Lillo

Concentrándonos especialmente en el Puesto de Lillo (Toledo), no tenemos constancia real de la fecha en concreto en que la Guardia Civil se estableció en la localidad, aunque sabiendo de las instrucciones dadas por el propio Duque de Ahumada, en lo referente a la implantación paulatina de los diferentes Tercios, las Unidades y Puestos pertenecientes al Primer Tercio, serían los primeros en establecerse, y como dijimos al principio tenemos constancia de que a primeros de 1845 la Guardia Civil ya estaba implantada en todo el territorio peninsular, y que en los siguientes años se fueron conformando los diferentes Puestos, como hemos visto en la anterior relación.

No obstante las primeras pruebas de su presencia en la localidad de Lillo la encontramos en los documentos custodiados por el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil.

Sabemos que el trabajo de los guardias civiles durante los primeros años de andadura del Cuerpo no fue sencillo ni fácil, evidentemente tampoco lo fue el de los primeros guardias civiles llegados a Lillo, como lo demuestra el siguiente servicio protagonizado por los componentes del Puesto y publicado en la Guía del Guardia Civil de 20 de febrero de 1851:

SERVICIOS DEL CUERPO

1er Tercio.- Provincia de Toledo.- Los Puestos de Lillo y Quintanar de la Orden, han prestado un servicio de consideración, con el descubrimiento y captura de una gavilla de ladrones, los cuales robaron el 13 de diciembre último en la Vega de Quero, á D. Angel Aparicio, comerciante de la Puebla de D. Fadrique.

Teniendo noticias el Guardia de 1ª clase, comandante del primero de dichos puestos, Manuel Pila, de que  algunos criminales eran de Villacañas, en donde se habían visto algunos de los efectos robados, comisionó a los guardias de 2ª Inocencio Ruano y José Barandela, para que pasasen a dicho pueblo, para averiguar lo que hubiera, dando por resultado, la captura de dos ladrones y rescate de algún efecto, el 28 de enero último. Sabedor el mismo Guardia Pila, de que en Quero, se decía existir mas efectos procedentes del robo, y que de aquella vecindad debían ser algunos de los que le perpetraron, se encaminó allá la noche del 31 del referido enero, acompañado de los individuos de su mando, Carlos Castillo y Alonso S. Pedro, más los dos ya citados, sufriendo durante su marcha, un fuerte y riguroso temporal de agua y nieve, y a su llegada sobre la media noche, se hallaron con tres compañeros del puesto de Quintanar, a saber el Cabo 1º de caballería Vicente Cuesta y los Guardias José González y Juan barba, los cuales habían ya efectuado la aprehensión de otros tres ladrones y dos cómplices, habiendo además rescatado también varios efectos, que entregaron a su dueño. Este les ofreció en agradecimiento que se quedasen con alguno de aquellos, mas dichos dignos guardias se negaron con dignidad a acceder a tal propuesta.

El alcalde de la Puebla, ha recomendado el celo y buen comportamiento de los espresados individuos, que con dichas capturas, han hecho un gran bien a aquel país, pues los criminales presos, son todos de muy mala reputación y antecedentes, vagos unos, presidiarios cumplidos otros, y considerados como formando la cuadrilla, que verificaba los robos que de cuando en cuando tenían lugar en aquellas inmediaciones. Por todo lo que el Inspector general del Cuerpo, ha dado las gracias a estos beneméritos Guardias, recompensando convenientemente a los dos que mas se han distinguido por su celo y actividad”

Primeros Servicios1

Importante igualmente el servicio protagonizado por la fuerza del Puesto de Lillo un mes más tarde, publicado como relevante en la Guía del Guardia Civil del 20 de marzo de 1851 y que transcribo literalmente:

SERVICIOS DEL CUERPO

1er Tercio.- Provincia de Toledo.- La noche del 1º al 2 de los corrientes fue robada la casa de un vecino de Lillo, por otro sugeto de la misma vecindad, habiendo consistido el robo en mil reales en dinero, y en el mismo día 2, fue preso el ladrón por los Guardias de aquel puesto Carlos Castillo y José Barandela, a los que acompañaba el señor juez de primera instancia del partido.

Estos mismos Guardias fueron los que con el puesto de Tembleque, Juan Manuel Alvarez, capturaron otros seis ladrones, según dijimos en nuestro número anterior, pag. 6, y por dichos servicios han merecido las gracias del Inspector General; pero el premiado con el ascenso a 1ª clase, no fue el Barandela, sino el Alvarez, como más idóneo, y según aparece en la misma página en las recompensas; lo que creemos  deber rectificar, en obsequio de la veracidad de nuestros asertos.

Los guardias civiles del Puesto de Lillo, también realizaban en aquellos primeros años servicios humanitarios, como el que registra la Guía del Guardia Civil del 1 de agosto de 1851:

A las once de la mañana del mismo día 20 ocurrió un incendio en la villa de Lillo, y habiendo acudido al momento el Cabo 1º, Comandante del puesto, Juan Cancela, con la fuerza de su mando, cooperaron entre todos a cortar el fuego en su orijen, habiéndose distinguido por su arrojo y serenidad el Guardia de 2ª José Barandela.

El Primer Cuartel

Si bien los servicios más destacados de la Guardia Civil del Puesto de Lillo los encontramos custodiados por el Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil, en los archivos municipales del Ayuntamiento de Lillo, podemos constatar donde se ubicaba el primer cuartel, la primera casa-cuartel ocupada por los guardias civiles y sus familias destinados a la localidad, lo comprobamos en un documento correspondiente a un acta municipal del año 1864 en la que se acuerda la ampliación de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil.

Debemos saber en este punto que era obligación de los ayuntamientos de aquellas poblaciones a las que se destinasen puestos fijos de la Guardia Civil, y así se establecía en el artículo 19 del Decreto Fundacional de 13 de mayo de 1844, el que se les proporcionasen a la llegada de los guardias civiles a sus destinos, el alojamiento, casas-cuartel en que vivir con sus familias, siendo el Estado el que debería proporcionar el correspondiente utensilio.

"Art. 19. Los Ayuntamientos de los pueblos a que se destinen puestos fijos de la Guardia Civil, les proporcionarán casascuarteles en que vivir con sus familias, si las tuvieren, dándoseles por el Estado el correspondiente utensilio".

Debemos suponer que fue por tanto un edificio propiedad del Ayuntamiento el que debieron ocupar los primeros guardias civiles al llegar a la población, un hecho que podemos coroborar comprobando el acta de la “Sesión Ordinaria del 9 de octubre de 1864”, en la que es el propio Ayuntamiento el que debe ocuparse de la ampliación de la casa-cuartel de la Guardia Civil, y que dice textualmente:

En este mismo acto recibió el Sr. Presidente una comunicación del Sr. Gobernador, fecha de ayer, en que manifiesta que en vista de no haber inconveniente en que se ceda el salón bajo de esta cárcel para ampliar la localidad que constituye la Casa Cuartel de la Guardia Civil existente en este pueblo, ha acordado que este Ayuntamiento determine la ejecución de las obras que al efecto sean necesarias, y que el acta que se levante se remita copia certificada; y enterada la Corporación Municipal acuerda:

Se proceda desde luego a ejecutar dichas obras reducidas a abrir una puerta por la Casa Cuartel, tapiar la que hoy comunica con la cárcel, blanqueando de cal el expresado salón, único repaso que necesita; y que el coste de todo, puesto que es tan insignificante se pague del presupuesto municipal correspondiente, obtenida que sea para ello la aprobación del Sr. Gobernador.

Es precisamente este documento municipal el que nos indica en qué lugar se encontraba la primera Casa-Cuartel de la Guardia Civil en el pueblo de Lillo, ya que conocemos que la cárcel se encontraba en la conocida en 1864 como calle de la Cárcel, más recientemente como calle de María Antonia de la Maza y hoy como calle Mayor, concretamente en el edificio que actualmente ocupa el establecimiento de una conocida cafetería y despacho de Loterias y Apuestas del Estado, recientemente cerrado; podemos asegurar por tanto que la Casa-Cuartel, la primera que ocuparon los guardias civiles a su llegada a Lillo, recién creado el Cuerpo, fue un edificio aledaño al edificio carcelario, situado en la calle La Cárcel de la citada localidad.

BIBLIOGRAFIA:

- Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil

- HISTORIA DE LA GUARDIA CIVIL, Francisco Aguado Sánchez

- LILLO, ACUERDOS MUNICIPALES 1800-1900, Juan Gómez Díaz, edita: Ayuntamiento de Lillo

- Diario Digital Benemérita al Día

Antonio Mancera Cárdenas

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